![]() |
JULIO - AGOSTO
2008 |
| Contacto |
|
|||||
|
|
ANSIEDAD POR LA COMIDA: LA
IMPOTENCIA DEL LÍMITE Con o sin sobrepeso, la ansiedad por la comida puede ser un problema; y cuando necesitamos bajar de peso, la ansiedad, inmanejable con la voluntad, acaba con nuestra esperanza de éxito, intento tras intento. Dietas sucesivas con éxitos transitorios, nos revelan: LO QUE ENGORDA DEPENDE DE LA CANTIDAD. La ansiedad es una emoción, y como tal no escucha razones. Desde hace milenios, en las antiguas escuelas de conocimiento, que eran la única psicología hasta la más reciente de los últimos 150 años, se enseñaban estrategias para poner un límite a las emociones llamadas "negativas", como la recriminación, la autocompasión, la culpa imaginaria o la vergüenza recurrente. La ansiedad, siendo una emoción, y sujeta a las mismas leyes naturales que operan en el campo emocional, permite ser tratada con las mismas estrategias. Esta posibilidad está aún vigente, coexistiendo con los recursos de la actual psicología. Aprendemos las maneras de los límites cuando somos pequeños, viendo cómo lo hacen nuestros adultos cercanos. Estas maneras se transmiten de generación en generación a través del vínculo, es decir, a través del pedido: la expresión de elecciones y opiniones. Manejar la ansiedad por la comida implica aprender, y sumar como opción, otras maneras de ponernos y poner límites, especialmente no enjuiciadoras, tanto al comer como al vincularnos. Alguna vez leí: "Si Usted quiere un resultado distinto del que viene obteniendo, y para conseguirlo sigue haciendo lo mismo, querer un resultado distinto es una muestra de locura." Nuestros excesos no son sólo un asunto de comida: El cuerpo tiene sus razones. Al aprender a escucharlas y satisfacerlas, la impotencia del límite cede su lugar a la potencia de la moderación. |
||
|